Voodoo
Alordesia: Picazón a nivel cutáneo que tarda en desaparecer luego de que una persona ha sido víctima de un encantamiento voodoo.
-Estate quieta.
-Claro, si es facilito, ¿no? Como a vos no te pica.
-Vos también gil. ¿Cómo te vas a dejar convencer de esas brujerías?
-Voodoo se llama. Y ya pues, el pana tenía examen con sus muñequitos y nadie más quería acolitarlo a practicar.
La muñeca, agujereada, tiembla al fondo de un cajón. Sus ojos, que por más de medio siglo fueron del color del ébano, se desconciertan ante su nueva albura. Eso de cambiar de dueño siempre la pone de mal humor, pero el plan de escape se va perfeccionando en su pequeña y tierna cabecita.
-¿Y qué tal le iría?
-No sé; algo me dijo que su muñeca le había clavado una aguja en la muñeca, pero no le entendí bien. Igual puede recuperar la nota en el supletorio.
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Si el profesor de voodoo o santería es de la UNE o activista del MPD, con seguridad el brujo o santero a graduarse será una rara especie con aires socialistas y especialista exclusivo en magia negra.
Aunque la posibilidad mayor es que el graduado salga inepto total porque llenaron el cupo de profesor de voodoo con alguien que antes daba educación física.
El profesor de voodoo, en su adolecencia, intentó jugar con la ouija con un grupo de panas del colegio; pero como solo él se tomaba el asunto en serio no les salió; pretendió por un momento mover el vasito con el dedo, pero se arrepintió a tiempo.
Una vez terminado el colegio estudió Banca y Finanzas, y trabajó como asesor contable de una pequeña cooperativa de ahorros por seis años hasta que un amigo de su esposa lo convenció a lanzarse, en su lista, de candidato para concejal; como te imaginarás, las elecciones no le fueron favorables.
El amigo de su esposa alcanzó la curul que pretendía, y se formó el inevitable triángulo. Fue entonces que nuestro asesor contable recordó aquella mañana en que se fugó de clases con sus compañeron para jugar fallidamente a la ouija, y decidió que una venganza era lo más apropiado para el caso. Durante una visita al zoológico en compañía de unos amigos de la capital notó que las ardillas y los osos lo veían con inusual detenimiento. Una vieja cuidadora se percató de lo mismo e, imperceptiblemente, introdujo un arrugado papel en uno de sus bolsillos.
Cuando, por la noche, el asesor contable se percató de la nota de la vieja, empezó su entrenamiento en las ancestrales artes del voodoo. Exactamente un año después encontraron los cadáveres de su esposa junto a su amante en la habitación de un motel, y el policía encargado de esclarecer dichas muertes hasta ahora se despierta súbitamente por las noches, sudando frío, recordando las extrañas marcas que presentaban los cuerpos.
Nunca nadie supo qué decía la nota que le dio la vieja del zoológico.
mmmhmm, en ese zoo estaba Chelito? jejeje.
Saludos!
Ese mismo, pero las jirafas no tienen la-visión.
¿ y la muñeca de voodoo?
La muñeca fue castigada: primero su inexperto y novísimo dueño -bajo la supervisión de su maestro- la untó completamente de vaselina para luego atarle las manos a la espalda y colocarle una venda sobre los ojos; seguidamente la encerró en el refrigerador por tres días. Todo indica que el plan de escape tomará más tiempo del que esperaba.
genial, qué miedito!
Muy interesante la historia del profe. ¡que imaginación! Me maté de la risa.